les dirán que caímos

Les dirán que caímos y no les sorprenderá porque en realidad nos tumban todos los días, pero no importa, para su desesperación, volvemos a levantarnos...

jueves, septiembre 29, 2005

El eterno retorno...

Aquí estoy, de nuevo, después de un mes de vaciones, sin ningún tipo de síndrome, porque si bien es cierto que el trabajo es el castigo bíblico, yo no tengo derecho a quejarme, elegí lo que hago, y me gusta hacerlo.
He vuelto a encontrarme con los sentimientos, los ajenos, -los propios intenté ponerlos en orden mientras transcurría Septiembre-. Cómo somos los seres humanos, constato para mí una vez más. Sí, la peor de las especies, a pesar del encefélo tan desarrollado que poseemos, (no hay más que echar un vistazo a lo que sucede en el mundo) y, sin embargo, qué vulnerables emocionalmente, qué solos nos sentimos, qué indefensos. "Globalmente" nos comportamos como alimañas que perdieran el control y empezaran a devorarse, pero individualmente, "tomados uno a uno" como dice Goytisolo, los humanos somos como Kin-kon: tan tiernos, tan enamoradizos, tan pasionales, tan temerosos... Como él, no comprendemos porqué se nos hace daño, como él también, somos incapaces de reconocer que, a veces, damos miedo, que no somos más que bestias.

martes, agosto 16, 2005

Un poema...

Un poema, del que recuerdo sólo unos versos, dice así:

"(...) Ahora llueve en la ciudad sin luna
se levantan los días como brazos al cielo
se sumergen las oscuras predicciones
en el fondo del mar.
Y tú me miras como si no creyeras
que el renacimiento es posible
entre tantos cadáveres de besos (...)"

Tampoco recuerdo quién es el autor de esta maravilla, quién es el pobre ingenuo que aún cree que el renacimiento es posible...

Y yo pienso: demasiados cadáveres ya, y no sólo de besos...

Si alguien reconoce el poema, que me dé un toque porfi.

viernes, julio 08, 2005

La casa...

Desde un ventanal de lugar donde trabajo, se ve un monte, un pequeño monte que abraza la ciudad por la espalda. Casi en la cima, hay una casa, pequeña, limpia, con un balcón de barandillas de madera. Muchas veces he deseado que esa fuera mi casa, y he imaginado a sus habitantes caminando entre los árboles que delimitan sus senderos cogidos de la mano... (ya sé, topicazo... pero no puedo desprenderme del fotograma de la pareja ideal cuando pienso en ello). Ayer, la persona que tenía sentada frente a mí en el despacho, me dijo: mira, en aquella casa es donde viven mis padres... lo dijo, de manera inocente, cuando acababa de relatarme, precisamente, la inquietante, terrible y violenta historia de sus padres. Él no supo que en aquel mismo instante desbarataba para siempre mi fantasía, que borraba sin compasión de mi memoria visual la imagen de luz que me había trasmitido aquella postal, enmarcada en la ventana; él no supo cuánto había desado yo que el mundo perfecto existiera, aunque solo fuera allí, en aquella casa. Pero no, el mundo perfecto no existe, y las casas son como las personas, lo importante no es lo bonitas que parezcan, lo importante, lo realmente importante, es quién las habita.

jueves, julio 07, 2005

¡Sí.... hay alguien!

Sí... es como un milagro... alguien, con una prosa muy dulce, ha escrito en el blog, alguien me ha dado la bienvenida al club de los que quieren manar... club que desconozco pero al que, imagino, pertenecemos todos los seres humanos, porque quién no desea fluir en lugar de estancarse, quién no desea crecer en lugar de declinar, quién no pretende progresar por el camino de la experiencia... Todos ¿no? los que estamos ocupados en vivir, y los que están ocupados en morir, que son las dos únicas ocupaciones posibles y de las que nos convertiremos en maestros después de ser humildes aprendices.
A ese "alguien", gracias por estar ahí, gracias por la invitación al club que acepto como un honor, cómo no.

martes, junio 28, 2005

y hay agua

Hace sol, que ya es mucho, abro el grifo y ¡sale agua! que es un lujo al que no le doy ninguna importancia porque como decía un antiguo profesor del que guardo un delicado recuerdo, que del grifo brote agua se ha convertido para los habitantes del primer mundo en una creencia... De hecho, si algún día no brota, nos extraña, nos enfurece, insistimos en forzar el monomando, como si dependiera de él abastecernos... Acabo de pelearme por teléfono con un amigo al que amo, al que odio, y con esta amalgama de sentimientos, tan comunes en mí por otra parte, seguí trabajando. También amo mi trabajo, también lo odio, pero como el agua que brota del grifo, casi nunca me paro a pensar que es un lujo...

Parece que resulta...

Si es así, podre, por lo menos, leerme a mí misma, pero si alguien me encuentra, por favor que me rescate, que me envíe una botella con mensaje, aunque sólo sea un ¡hola!

el ensayo y el error

El ensayo y el error es una de las técnicas de aprendizaje más primitivas que se conocen, yo no alcanzo a ser ni un pequeño simio en estas aguas virtuales, finalmente me ahogaré...

otra vez lo intento...

Vuelvo a perderme, medio ahogada ya, en estas aguas virtuales en las que, por momentos, pierdo la fuerza y no sé cómo nadar, o lo que es lo mismo cómo comunicarme contigo que estás ahí al otro lado del teclado.