El eterno retorno...
Aquí estoy, de nuevo, después de un mes de vaciones, sin ningún tipo de síndrome, porque si bien es cierto que el trabajo es el castigo bíblico, yo no tengo derecho a quejarme, elegí lo que hago, y me gusta hacerlo.
He vuelto a encontrarme con los sentimientos, los ajenos, -los propios intenté ponerlos en orden mientras transcurría Septiembre-. Cómo somos los seres humanos, constato para mí una vez más. Sí, la peor de las especies, a pesar del encefélo tan desarrollado que poseemos, (no hay más que echar un vistazo a lo que sucede en el mundo) y, sin embargo, qué vulnerables emocionalmente, qué solos nos sentimos, qué indefensos. "Globalmente" nos comportamos como alimañas que perdieran el control y empezaran a devorarse, pero individualmente, "tomados uno a uno" como dice Goytisolo, los humanos somos como Kin-kon: tan tiernos, tan enamoradizos, tan pasionales, tan temerosos... Como él, no comprendemos porqué se nos hace daño, como él también, somos incapaces de reconocer que, a veces, damos miedo, que no somos más que bestias.
He vuelto a encontrarme con los sentimientos, los ajenos, -los propios intenté ponerlos en orden mientras transcurría Septiembre-. Cómo somos los seres humanos, constato para mí una vez más. Sí, la peor de las especies, a pesar del encefélo tan desarrollado que poseemos, (no hay más que echar un vistazo a lo que sucede en el mundo) y, sin embargo, qué vulnerables emocionalmente, qué solos nos sentimos, qué indefensos. "Globalmente" nos comportamos como alimañas que perdieran el control y empezaran a devorarse, pero individualmente, "tomados uno a uno" como dice Goytisolo, los humanos somos como Kin-kon: tan tiernos, tan enamoradizos, tan pasionales, tan temerosos... Como él, no comprendemos porqué se nos hace daño, como él también, somos incapaces de reconocer que, a veces, damos miedo, que no somos más que bestias.
